José Luis Cambra es juez de paz en el municipio de Peralta de Alcofea, donde lleva muchos años intentando poner paz y orden cuando aparece alguna divergencia entre los vecinos.
Muchos años lleva José Luis Cambra intentando poner paz y orden cuando aparece alguna divergencia entre los vecinos del municipio de Peralta de Alcofea. Hombre conciliador, buen conversador y mejor oyente. «Cuando surge un problema las dos partes creen tener la razón, ¿no? Así que la cuestión es mediar y ayudar a que ellas mismas se convenzan de llegar a un acuerdo. Yo no le doy la razón a nadie, aunque a veces lo vea claro».
La mayoría de los asuntos a los que se enfrenta suelen vincularse a temas relacionados con servidumbres que, en muchas ocasiones, se heredan de generación en generación. «En tantos años, el trabajo va a temporadas. Yo los cito por separado en el Ayuntamiento y lo dicho queda por escrito ahí guardado, archivado. Ante un conflicto, a veces nos ponemos como motos, pero hay que ir calmándose poco a poco para llegar a un acuerdo ya que el pacto es mejor que seguir por los tribunales ordinarios de justicia». En general, él lo mira desde una perspectiva de hechos, objetiva, racional y vela para conseguir que las partes resuelvan el problema por sí mismas. «Yo no puedo imponer nada, eso no daría resultado, ni soy un juez».
Otras funciones de José Luis Cambra como juez de paz
Cambra no ha tenido la ocasión de oficiar bodas. No obstante, le ha tocado una de las partes más dolorosas e ingratas: el levantamiento de dos cadáveres, de dos vecinos que fallecieron de manera prematura e imprevista.
Otra función consiste en firmar los exhortos, aunque él no se encargue de entregarlos. Estas pasadas elecciones le tocó, una vez más, llevar los resultados de las mesas electorales hasta Huesca. Había un voto de más o de menos, así que hubo que volver a contar lo cual lo demoró un poquito. Nada particular.
Pero un año, recuerda, se encontraba enfermo y con gran malestar. «Llevaba un catarro tremendo, no podía más, y me comentaron desde el Ayuntamiento que había de tiempo hasta las 8 de la mañana para depositar el acta. Así que me fui a dormir. Y sobre las 2 de la mañana me llaman del juzgado preocupados, preguntando que qué pasaba con Peralta. Así que cogí el coche y marché para Huesca». En todos los pueblos existe un sustituto que desempeña estas funciones si falla el titular. Una autoridad local, un hombre bueno, aunque Cambra le añade comillas.
Fuente: El Cruzado Aragonés, Lola Gª Casanova. 24 febrero 2026
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